Skip to main content

Posts

Showing posts from September, 2009

EL CABALLERO DEL CUADERNO (Cuento)

Érase una vez un hombre que vivía en su mundo de fantasía y de ilusión. Soñaba con ser el hombre más libre y menos obligado del universo y todos sus alrededores, poniendo siempre de antemano su condición. Se levantaba todas las mañanas, y antes de salir a hacer maravillas con sus manos mágicas, se ponía su traje de caballero, con armadura y un escudo, que le protegía el corazón.
Y viajando en su caballo por distintos lugares, conocía las doncellas que, de una u otra forma, alegraban sus días de libertad, y eran tantas que las anotaba en un cuaderno que siempre tenía a la mano para no olvidar detalles, así si las volvía a encontrar, o simplemente las quería recordar, sabría con certeza ese momento especial. Pero este caballero se preocupaba tanto por ese miedo a sentir y a perder su libertad, que no se daba cuenta que con sus encantos y lo hermoso de su esencia, aquellas pobres doncellas se enamoraban aún en contra de su voluntad. Fue así como en medio de su despiste natural, para no olvi…

LA NIÑA MAS FELIZ DEL MUNDO (Cuento)

Si alguien me preguntara alguna vez cuántas estrellas le caben al cielo, no sabría que contestar. Una vez, mientras acampaba con mis amigas de la escuela en el patio de atrás de la casa de Rebeca, mi mejor amiga, con la carpa de Hello Kitty que su tía Francisca le regaló de navidad porque nunca tuvo hijos y Rebe siempre fue su adoración, nos acostamos en el pasto a ver pasar las nubes y rogábamos al cielo la oportunidad tan esperada de que pasara una estrella fugaz y se nos cumpliera un deseo, el que cada una tuviera guardado en lo más profundo de su corazón, el deseo más deseado. Yo por ejemplo, lo que más anhelaba era que Juan, el niño más lindo de mi escuela se acercara para hablarme mientras jugábamos en la hora de descanso, soñaba que podía sentarme a su lado en el salón de clases por un milagro inexplicable en el que me adelantaban de curso porque yo estaba en Segundo B y Juan en Tercero A, imaginaba que se sentaría a mi lado en el bus todas la mañanas, porque en las tardes me …