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El Síndrome del Hijo Unico

Hace unos días estaba hablando con una de mis amigas del alma, que tiene un niño de un año, acerca de su preocupación porque había tomado la decisión de no tener más bebés y lo que eso implicaba en el desarrollo y en la educación de su hijo, porque imagina que va a ser muy complejo criarlo lejos de esa posición de individualismo al no tener hermanitos con quién compartir la casa, la comida, la atención de la familia, etc.

Me puse a investigar y según varios estudios sicológicos sobre el síndrome de hijo único este comportamiento es un mito que se ha perpetuado por generaciones pero que no tiene ningún sustento patológico. Dichas investigaciones y estudios han demostrado que no son diferentes a otros niños que provienen de hogares con más hijos, por lo tanto el problema es sociológico, eso significa que nosotros como adultos, padres y guías de esos niños podríamos producir un cambio positivo en sus vidas y por ahí derecho en las nuestras si cambiamos la manera de criarlos.

Veo con asombro cómo estamos rodeados de personas que aún viniendo de familias numerosas padecen el "Síndrome de Hijo Unico", seres egoístas, individualistas, que al sentirse "especiales" consideran que deben tener un trato diferente por parte de los demás, ellos piensan que si llevan toda una vida siendo "el centro del universo", cómo no seguir teniendo la misma atención y el mismo poder por el resto de sus vidas, y lo peor, es que es muy posible que tengan problemas y sean infelices al ver que ese comportamiento era permitido por su familia pero para los demás es inadmisible. 
Los he visto pequeñitos, a quienes llamo "pequeños dictadores", y los he visto adolescentes, adultos, incluso ancianos que nunca lo superaron.
Son fáciles de identificar, se dedican a hacer su voluntad pasando por encima de quién sea, no se preocupan en lo más mínimo de ver si sus actos afectan a las personas con quién conviven en la casa, el trabajo, el estudio, el supermercado, el bus en el que se suben, en fin. Los hay de todas las clases sociales porque su condición de reyes fue dada al nacer por parte de sus familias con el agravante de que, por lo menos en el nuevo mundo, no tenemos realeza hace muchos años.
Hay un detalle que me parece curioso, y es que en casi todos los casos son hombres, y es raro, porque la historia ha indicado a través del tiempo que "ellos" hacían los trabajos pesados, salían a cazar el alimento para compartirlo con sus hijos y con sus familias (y a mí eso de cazar me suena como algo muy rudo), conseguían las pieles para que no sintieran frío y armaban las casas con palos y piedras. Y entonces aquí viene el cuestionamiento: ¿fuimos nosotras las que los convertimos en ese "hijo único" ó éramos nosotras las que cazábamos, alimentabámos la familia, y alejábamos el frío pero nos contaron mal la historia?, ¿qué pasó con la naturaleza?
Pero no todo está perdido, también veo mujeres conscientes que han hecho un trabajo maravilloso con sus hijos, los han preparado para vivir en este mundo difícil y hostil en el que es mejor aprender a compartir el espacio, tener en cuenta las necesidades del otro y no caer en esa indiferencia absurda.

Mi invitación de hoy es a criar niños con "Síndrome de Colectivo", hay que enseñarles a afilar el espíritu guerrero, y eso no tiene nada que ver con violencia sino con el impulso que hay que tener para salir todos los días a buscar los sueños, tiene que ver con la asertividad que hay que tener para tomar decisiones, tiene que ver con la responsabilidad que implica llevar esta alma, en este cuerpo, en esta vida y tiene que ver con tener consciencia de sociedad, saber que todo lo que yo haga o deje de hacer repercute en otro. 
Esa es la mejor manera de aportar un ser humano positivo, después de todo, todos nos merecemos un mundo mejor, ellos y nosotros también.


Créditos Imágenes: http://photoshopgraphics.com/2011/01/free-crown-psd-png-and-picture/



Comments

  1. La verdad muy interesante, me sirvio tu escrito.

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  2. Soy hija única, sobrina única y nieta única. He cuidado a mis abuelos desde los 17, cuido a mi madre que sufre una grave depresion, trabajo, llevo mi casa adelante...nunca he sido mimada o malcriada. De lo único k puedo kejarme es d la sensacion de soledad k aun conviviendo cpn mi pareja todavia perdura.
    Un saludo

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